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centaurodeldesierto

Sueños de fútbol

Siempre me acuerdo de él sobre todo en estas fechas de calor. Lo recuerdo con sus calzonas de rayas o azul marino, según el verano, y su torso desnudo, sus chanclas de andar por casa; con su café solo de sobremesa y sus brazos anudados a la espalda con un sempiterno cigarrillo en la mano. Trabajador infatigable desde su infancia, emigrante en Alemania como muchos otros españoles en los sesenta, las tardes de estío eran para mi abuelo un lapso de tranquilidad en la que se regocijaba con el deporte ante el televisor. Yo, niño, disfrutaba en su compañía de sus alegrías y de sus cabreos antológicos que siempre duraban tan poco.

 

Con él viví el espectáculo que era Induráin en la montaña y en la contrarreloj de los cinco tours que ganó, sus titánicos duelos con Rominger, los partidos de Arantxa Sánchez Vicario en Roland Garrós, el codazo de Tassotti a Luis Enrique o aquella maravillosa Dinamarca que con gol de Jensen y Vilfort ganó a Alemania en la Eurocopa del 92. Mis primeros recuerdos futboleros siempre estarán asociados a mi abuelo. El Madrid era el club de sus amores y todavía me acuerdo de cómo celebraba los goles de Hugo Sánchez y Butragueño, cómo se enfadaba porque Clemente no convocaba a Michel para la selección, cómo criticaba a Prosinecki nada más tocar la pelota o cómo se exasperaba cuando no se atacaba y los jugadores se relamían con el balón en el centro del campo para finalmente dársela al portero. En su compañía me acuerdo de aquella mítica final del Español en la copa de la UEFA, del gol que le metió Juanito del Betis a Busquets padre previa cantada, de cómo celebramos el penalti que tiró a las nubes Roberto Baggio y le dio el título a Brasil en el mundial de Estados Unidos, del invencible Milán de Sachi…

 

Ahora que España ha llegado a la final del campeonato del mundo de fútbol, evoco a mi abuelo al que una enfermedad se lo llevó hace ya años demasiado joven. Cuánto hubiera disfrutado con esta selección que juega tocando el cielo.

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1 comentario

Pedrin -

Mi abuelo era un viaje gracioso con los partidos. A veces decia: "Bieeeen", y nosotros le deciamos "Abuelo, que a esos no son a los que tenemos que defender". El daba una cabezada y al despertar, si alguien marcaba, volvia a decir "Bieeen". O si alguien fallaba decia: "Estos son los mas malos que he visto en mi vida". Y a dar otra cabezada, jajaja.
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