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centaurodeldesierto

Como hormiguitas

 

No exagero si digo que Zapatero es el presidente del gobierno más vilipendiado de nuestra sacrosanta democracia. Ni tan siquiera en los tiempos de la transición Adolfo Suárez produjo tanto rechazo en el sector ultra ni en los militares franquistas. Me sorprenden además algunos de los adjetivos con los que se señala a ZP, caso de masón, término que tenía connotaciones peyorativas en tiempos de manifestaciones de autobús y bocadillo en la Plaza de Oriente, y que al parecer lo sigue teniendo aún hoy en día entre algunos sectores de la sociedad.

No sé si será por cuestiones del atrofiado bipartidismo que padecemos, si por la renuncia de la izquierda durante la transición a lo que la definía como tal, o a una mezcla de las dos cosas, que ahora ser de izquierdas o ser rojo, significa ser del PSOE o un compañero de viaje de Zapatero. Es esto una cosa peligrosa que no hace sino afirmar aquello que decía Guerra en tiempos del felipismo de "a la izquierda de mí el abismo". No es una cuestión exclusiva de los medios, también en la sociedad se tiene interiorizado que si no eres de uno de los dos grandes partidos del país serás del otro. El fin de los matices, de los grises.

Sin embargo, bien estaría que los árboles nos dejaran ver el bosque y descubrir que la política de Zapatero quizás como máximo tiene una pátina de eso que llaman progresismo, pero que de izquierdas nada. La verdad es que me indigna cuando desde la ultraderecha de este país se acusa a Zapatero de rojo. Ya me gustaría que realmente sintieran la congoja de una izquierda real y apartidista tanto los amigos de A dios rogando y con el mazo dando, como el progrerío de salón. Mientras para el gran público no existimos seguimos trabajando en silencio. Como hormiguitas.

 

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