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centaurodeldesierto

Los intelectuales que padecemos

 

Recientemente he tenido la desgracia de asistir a algunos eventos culturales en los que ha primado más la pose, el salir en la foto o ya directamente el politiqueo que otra cosa. Es una cosa triste esta, el ver el careto de gente que se dicen poetas, publican su librito y leen con voz acartonada una lírica que tiene más que ver con los aires de grandeza que con la raíz y el corazón en la mano. No veo en ellos la necesidad de escribir, la necesidad de expresarse, de decir algo, sino la necesidad de ser reconocidos, de sentir la palmadita en la espalda, la urgencia del calor y el abrigo del político.

Dicen que en la literatura hay dos grandes concepciones: la de Whitman y la de Borges. Whitman quería que cuando se le leyera, se le tocara, se sintiera cerca al hombre; Borges que cuando se le leyera el lector se sintiera como en una biblioteca. Es evidente que gente que se dedica a cantarle a un gato o a escribir desde su torre de marfil sin leer el periódico, comulgan más con las ideas literarias del escritor argentino. La estética y la paja mental primarían más sobre el contenido, la metafísica sobre la física. La concepción de Whitman quizás sea la opción más razonable si los seres humanos queremos mirarnos a los ojos, de igual a igual, sintiendo el calor de nuestros semejantes. Sin embargo, el que se opte por escribir de lo cotidiano, del día a día, no garantiza que al final no triunfe la estética, la pose, y se arrincone la raíz y el compromiso. Sin duda serían muchos los intelectuales que abrazarían sin titubear las tesis de Whitman, pero claro, una cosa sería la teoría y otra la práctica. El tono afectado, la palabra que no se acompaña de un acto, el preferir el sillón a la acera de las calles, puede hacer que al final el intelectual nade en un mar de bibliotecas, y hable del hambre, pero no de quién provoca ese hambre, critique al gobierno de turno, pero cuando la oposición gana el sillón del poder y hace lo mismo que el gobierno anterior, calle como una puta en cuaresma. No caeré en la estupidez de decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, ya que entre otras cosas el mecenazgo y el padrinaje a los artistas siempre ha existido. Sin embargo, llama mi atención lo poco que ponen estos el dedo en la llaga en nuestros días, prefiriendo la pose y la estética, y a veces el berreo -siempre eso sí dentro de un orden-. Y al final caes en la cuenta de que prefieren el beneficio al oficio y que como los aprendices sueñan más con el reconocimiento y la palmadita en la espalda, que con la necesidad de expresarse sobre el mundo en el que viven. En definitiva, los intelectuales que padecemos.

 

 

 

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2 comentarios

MariÁngeles -

Hay tanto despojo humano ... tanta hicopresía imperante ...
tanta ideolatría individual...
tanto vicio egocéntrico que...
creedme, me dan ganas (tan sólo)
de ignorar.

Pedrin -

En nuestras conversaciones lo hemos comentado muchas veces: por un lado estan los poetas y por otro los escritores de versos (o versificadores).

A pesar de los anyos transcurridos, aun no he llegado a comprender, por ejemplo, como es posible que Iberdrola, al financiar la construccion de un puente, le inspirara unos versos a Antonio Murciano. Me cuesta comprenderlo, y me entristece...
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