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centaurodeldesierto

El enemigo de mi enemigo no es mi amigo

Existe una tendencia entre algunos sectores de la izquierda anticapitalista a la conspiparanoia. No la culpo. Muchas han sido las desinformaciones, tergiversaciones y manipulaciones a las que nos ha sometido y somete el poder político y económico, haciendo suyo aquella frase de Goebbels que decía que una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad; muchos los secretos de estado –Pearl Harbour o el estallido del Maine por poner los ejemplos más sonados- que se han aireado cuando el paso del tiempo señalaba las nulas consecuencias de renunciar al bulo. Sin embargo, bueno sería no sacar los pies del tiesto y que el árbol nos impidiera ver el bosque. Lo digo porque en los últimos días ante la crisis libia, cuando intento reorganizar un poco dicha situación, acudiendo a páginas de contrainformación que merecen mi respeto mucho más que cualquier mass media, me encuentro con artículos que señalan que toda esta rebelión no es más que una maniobra de Estados Unidos y Occidente para echar a Gadafi del poder, que los rebeldes libios reciben armas desde Europa, que no son sino mercenarios y que todo se reduce a una guerra comercial entre Estados Unidos y Europa contra el eje chino-ruso, no teniendo las revueltas de Túnez y Egipto y del mundo árabe en general nada que ver con el país que gobierna Gadafi desde hace cuarenta y dos años.

Hace cosa de semana y media recibía un enlace con un artículo de Fidel Castro alimentando dicha teoría de la conspiración. Fue el primer síntoma, porque después me he encontrado con un aluvión de información en este sentido por distintas páginas de la red y ello me parece preocupante. Y es que no habría que caer en la sentencia de El enemigo de mi enemigo es mi amigo, porque si Gadafi tuvo en sus inicios un toque panarabista, teñido de izquierdismo con jóvenes europeos haciendo prácticas de guerrilla allí y rematado con un férreo discurso antiamericano, no habría que olvidar que ha tenido a su pueblo metido en cintura desde 1969 por mucho que hable de democracia directa en su libro verde de las narices y que de un tiempo a esta parte se ha convertido en otro excéntrico sátrapa más que alimenta el primer mundo.

No es que sea muy versado en el tema, pero hasta lo que yo sé de geopolítica, Libia limita por este y por oeste con los países donde las revueltas árabes han tenido más fuerza, Túnez y Egipto. No entiendo el afán que puede tener Estados Unidos y Occidente en general en reconfigurar el tablero energético con Libia, ya que ésta hace unos años que volvió al redil y las relaciones con países como Italia, España, Gran Bretaña o Francia eran excelentes y el discurso antiamericano hacía ya mucho tiempo que se había silenciado. Por último, si como dicen algunas informaciones los rebeldes estuvieran recibiendo armamento desde Europa no se estaría dando ese avance abrumador de Gadafi y los suyos de los últimos días.

Dicho todo esto, me inclino a pensar que en un país tan importante por sus recursos energéticos como Libia, los países occidentales en general están jugando a contemporizar a ver qué pasa, o quizás empiecen a intervenir cuando las fuerzas rebeldes estén en clara regresión y desmoralizadas, para que el proceso de derrocamiento de Gadafi lo marquen las agendas de los países ricos y no el pueblo libio que ya ha demostrado su capacidad de autogestión en el suelo rebelde que grita desesperado por derrocar al tirano.

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